
«Buenos días.
El acto que hoy celebramos, la entrega de Los frutos del árbol (reconocimiento de la Facultad de Filología de la ULPGC a “aquellas personas cuyos estudios filológicos hayan influido de manera relevante en su desarrollo profesional”), nos invita a pensar en lo que permanece: en las semillas que alguien planta, en el trabajo paciente que exige el conocimiento y en los frutos que, con el tiempo, enriquecen a toda la comunidad, sobre todo, porque esas personas sirven de modelo e inspiración para quienes vienen detrás.
Por eso resulta especialmente significativo que hoy la Facultad de Filología tenga este reconocimiento para Dolores Corbella Díaz.
Su nombre está unido a la investigación filológica de excelencia, al estudio de la lengua española y, de manera específica, al conocimiento y la valoración de la realidad lingüística de Canarias. Gracias a su trabajo comprendemos mejor nuestra historia, nuestras palabras y la riqueza de un patrimonio cultural que forma parte de lo que somos.
Además, quienes han tenido la suerte de conocer su trayectoria saben que sus aportaciones no solo se miden por publicaciones, proyectos o reconocimientos académicos, sino también por las vocaciones que ha despertado, por el ejemplo que ha ofrecido a generaciones de estudiantes e investigadores y por la manera en que ha demostrado que el rigor intelectual puede caminar de la mano de la curiosidad, la generosidad y el compromiso.
En el ámbito universitario se suele hablar de conocimiento, de investigación y de transferencia. Y eso es sumamente importante. Sin embargo, hay algo que resulta todavía más valioso: la capacidad de influir positivamente en las personas. Y esa es, sin duda, una de las grandes aportaciones de Dolores Corbella. Hoy, al reconocer su labor, la Facultad de Filología no solo distingue una carrera brillante. También reconoce una forma de entender la universidad: como espacio de estudio, de diálogo, de servicio a la sociedad y de amor compartido por la lengua y la cultura.
Los árboles más sólidos son los de raíces más profundas. Y las instituciones tienen la obligación de reconocer a quienes han contribuido a su crecimiento. Dolores Corbella forma parte de ese grupo de personas que deja huella, porque su trabajo trasciende el momento presente y continúa dando frutos en quienes aprenden de él.
Por ello, en nombre de la Facultad de Filología y de todas las personas que admiramos su trayectoria, queremos expresarle nuestro agradecimiento, nuestro respeto y nuestra felicitación más sincera.
Gracias por todo lo que nos ha enseñado y por todo lo que nos sigue enseñando.
Y enhorabuena por este merecidísimo reconocimiento.
Muchas gracias.»
Este texto fue leído por el vicedecano de Ordenación académica, Antonio Becerra, durante el acto del pasado 9 de junio, en reconocimiento a la homenajeada. Gracias a su autor/a por compartirlo con todos.




























